¿Sabías que todos y cada uno de los productos y servicios que consumimos tienen un tiempo limitado o ciclo de vida? Esto significa que en un momento concreto nacen y en otro momento concreto mueren. A lo largo de su vida, sus ventas pueden variar y es en ese instante donde entra en juego las fórmulas del marketing mix.

Cuando los beneficios obtenidos por un producto se reducen, podemos optar entre varias alternativas:

  • Eliminar el producto, es decir, sacarlo del mercado y dejar de producirlo.
  • Ir reduciendo gradualmente su producción hasta retirarlo del mercado o convertirlo en un producto exclusivo.
  • Revitalizarlo o modificarlo para un relanzamiento.

Desde el área de Marketing es necesario conocer en qué fase se encuentra el producto para poder ajustar así las acciones que se levarán a cabo. En el caso de la publicidad, debe ser informativa durante el lanzamiento del producto, persuasiva durante el crecimiento y madurez y recordatoria en el declive. De la misma forma, los precios pueden oscilar en las fases de lanzamiento y crecimiento, pero con frecuencia se bajan en la madurez para que resulten más competitivos y puedan seguir en el mercado.

En el caso de vernos en la situación de descenso de los beneficios, podemos optar por un relanzamiento. En este caso se trata de cambiar la fórmula o las características del producto mejorando su calidad y con mayores ventajas para sus consumidores. Aunque esto supone un alto riesgo y costes elevados para la compañía, sus efectos pueden ser muy duraderos.

Otra opción es actualizar el producto, ya sea su embalaje, su diseño, su tamaño o cantidad, su comodidad de uso… O incluso la textura o el aroma que se ofrece. El coste y los riesgos son menos y sus efectos menos duraderos. Es la técnica que suele aplicarse en la industria automovilística.

También es interesante promover nuevos hábitos de consumo, como por ejemplo ampliar el segmento de mercado o favoreciendo que los productos estacionales se consuman en otros momentos. Danone sacó una campaña en la que los niños incitaban a los adultos a consumir yogures que hasta ahora se habían vendido como productos infantiles.